viernes, 9 de marzo de 2012

Ya no merece la pena esforzarse

Hoy me apetece apagar el móvil y tumbarme en la cama. Hacer zapping y dormirme con la tele encendida. No quiero ser amable con nadie. Quiero tomarme un tiempo. Tiempo de reflexionar, tararear, sonreir cuando me apetezca, llorar todo lo que me de la gana. He aprendido que ya no merece la pena esforzarse. Que hoy me toca empezar de nuevo.
Aprendí que el nunca más, nunca se cumple, y que el para siempre, siempre termina.
Una mentira que es verdad. Una sonrisa falsa. Palabras sin sentimiento. Te quieros sin sentido. Amores rechazados. Suspiros desconsolados. Miradas perdidas. Personas vacias.
Cambiar un “no me creo nada” por “te quiero, chaval”.

Pocos se quedan cuando los demás ya se han ido.

Todos esos momentos los compartí con la persona equivocada, se podría decir, que tontamente estuve perdiendo el tiempo, era imposible saberlo, es mas, al principio estaba absolutamente convencida de que era la persona indicada, una amiga de verdad, pero quieras o no, esto va desapareciendo, y un día de repente, ya no puedes evitarlo, pero sin darnos cuenta todo ha cambiado y ya nada es como antes. Al principio piensas que son tonterías que eso es imposible, pero te vas dando cuenta poco a poco, ya no te necesita, y tu tampoco. Supongo que pensé mal, creía que iba a ser distinto esta vez, que era el ser diferentes lo que nos unía, pero visto lo visto, no fue suficiente.
Aun así pienso que si no sigue aquí, es por algún motivo.