Tarde o temprano, un camino trazado a la perfección termina dividiéndose en dos, y cada uno de esos dos caminos sigue su curso, tomando direcciones diferentes, con la esperanza de volver a ser uno. Pero al final sólo ocurre una cosa. Llega el maldito verano, y con él, los putos recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario